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jueves, 21 de julio de 2011

La Demostración (Capítulo IV)



La mierda se me había subido a la cabeza mientras recordaba un rostro estúpido y melancólico.
La relación terminó, sólo fue eso. No hubo culpables, ni ella ni yo. Quizá el destino que deparó entre nosotros la existencia de los celos extremos, obsesivos, dementes. Es probable que nunca haya habido amor, y si lo hubo fue para aprobar categóricamente la tesis de Nietzsche sobre la demencia en ella. De lo que sí puedo estar seguro es de lo muy bien que me enseño a ser posesivo (y a tirar como conejo). Luego alguien tuvo que cortar la relación, y fin de la historia.

Sebastián Embelesado 3 - Divertido cuento navideño

Soy José Sebastián, un idiota alunizado, de quien sus amigos, analistas y catedráticos piensan que es un huevón por no decidirse a robarle un beso a Jade, cuyo enamorado recién la había terminado.

Después de las doce de la noche, en una común navidad, iba a dejarle una tarjeta y un regalito más.

Llegué a las afueras de la casa con un terrible dolor de panza, me sentía estreñido. ¿Serían los nervios? Tenía que pasarme justo en aquel momento. Pero no importó, traté de sobreponerme a la angustia y planear cada uno de los detalles de ese encuentro entre ella y yo y yo y ella...La imaginaba diciéndome ¡Feliz navidad, amigooo! y yo...¡Feliz Navidad Jade, mira...hice esto para ti!...ay ¡qué lindo! gracias Sebas...y eso me diría seguro mientras me regalaba un caluroso abrazo.

-Oye sonso, qué haces ahí parado pensando, ven entra al toque.
-¿Ah?...sí, sí..ya voy...

No podía creerlo, el destino me la mostraba por primera vez con una falda, y una muy pequeña. Tan pequeña como para mirarle las piernas de un modo no tan inocente.

-Rápido, cierra la puerta y sube las escaleras-me dijo sin darme tiempo de saludarla.

Sentí que había entrado a un hoyo negro, donde se disuelve por completo la sensación de espacio y tiempo.  Todo estaba tan oscuro. Su silueta se desvaneció en ese cosmos nebuloso al subir las escaleras que la llevaban del primer al tercer piso. Por los sonidos de sus tacos intuía que Jade estaba adelante, subiendo a todo vuelo. Y yo al mismo ritmo la perseguía perdido en las tinieblas. No veía nada pero quería verlo todo. A unos cuantos peldaños estaba ella con una falda corta, muy corta...recorta...quien sabe si a lo mejor su trasero estaba en mis narices.

Era la primera vez que me hacía pasar a su casa. No me lo esperaba. Pensé que sólo me recibiría en la puerta como era de costumbre. Pero no, me hizo subir, y detrás de ella, en la negrura de las sombras, con un vestido cardíaco y un olor a pecado, ¿qué debía yo pensar? ¿que era mi noche? ¿mi regalo de navidad carnal? ¿me querrá violar?

La fiebre de los VERSUS

Era feliz en mi cama mientras me rascaba la panza viendo "Diablo 3" desde mi laptop, cuando de pronto, a la sazón de mi messenger abierto, arremetieron unos frenéticos zumbidos de donde emergieron las palabras: 
-Juan Antoniooo!, vota por mí, vota por mí. 
-¿Votar por ti?, ¿para qué?, ¿alcaldesa? 
-No mongolo. En un versus del facebook. Me han puesto en contra una chica guapa, sólo tienes que poner mi nombre y estarás votando por mí :D. 


La Demostración (Capítulo III)


Me gustó tanto beber del agua de ese oscuro y profundo pozo, todos los días, durante tres veces al día. Bebí y bebí sin tregua, alimentado de esa humedad agonizante y ficticia. Tanto fue mi desenfreno que me caí en él, y ya dentro, no pude salir.
Me movía dentro del pozo húmedo de Anita bebiendo orgasmos de un lado a otro. Jadeante, alegre y mañoso, vivía y moría cada vez; hasta ser parte de un enmarañado círculo vicioso. Mi piel se llenó de agua estancada y toda mi dermis ya se empezaba a podrir con el pasar de los tiempos dentro del claustro de la rutina, los celos y la posesión. Mil veces quise huir, pero mil veces caí, al intentar trepar, en vano, esas féminas y angostas cavidades pedregosas, que rasgaron mis toscas manos hasta hacerlas sangrar.

La Demostración (Capítulo II)


No hay primera sin segunda escuché alguna vez. Mis ganas locas que querer besarla cada noche se volvieron como el pan de cada día. Noche tras noche, y otra noche más. Algunas veces nos refugiábamos en algún invernal parque acompañados por las cuatro de la madrugada intercambiando caricias erógenas; sin embargo, aún no había pasado lo que tenía que pasar. Evidentemente, mi corriente de pensamiento sobre la "primera vez" no me lo permitía, y no me lo permitía porque ella ya lo había hecho antes. Yo diecisiete y ella diecinueve.

-Lo que sucede es que yo…aún… todavía…mejor dicho…no he hecho, yo aún no, y tú sí…¿entiendes?-medio atarantado trataba de dar una explicación que no se me salía de la punta de la lengua.
-No Alonsito, no entiendo-un gesto de consternación dibujó su mirada.
-Yo aún no, y tú sí. Yo…eso que la naturaleza hace para que… conserven…descendencia…las cosas…para…mantenernos generación tras generación ¿entiendes?-por todos los dioses, nunca me había puesto en ese plan.
-Es algo malo Luis Alonso-dijo pusilánime.
-Ya sé, te daré una pista para que tú misma lo descubras-resolví al fin. Lo que sucede es que yo soy…puntos suspensivos. Ahora tienes que adivinar: son cinco letras, la primera empieza con “c” y la última termina en “o”.

No podía creer que después de tantas caricias erógenas no le podía decir “penetración”.

La Demostración (Capítulo I)



Las circunstancias del amor pueden generar complicaciones tan fuertes, que un burdel puede resultar siendo la peor opción. Empezaré a relatar esta parte de mi vida, no contada antes, donde la causa neurálgica de tan terrible mal tuvo por nombre Anita.

Mi nombre es Luis Alonso, hoy tengo 19 años, y todo se remonta a mis 17 cuando tuve una enamorada con la que duré tres larguísimos meses. Sí larguísimos. Parece haber sido la relación más larga que he tenido en toda mi vida. Estudiábamos en la misma universidad, la misma carrera y en el mismo salón. A ser sincero, siempre me pareció curiosa pero jamás me fijé en ella como muchos otros del salón. Fue ella la que me buscó.

-¿Es cierto que eres gay?-arrojó esa interrogante la primera vez que intercambiamos letras por MSN.

Sebastián Embelesado 2

Primero, el gusto; luego, el embelesamiento; y por último, el enamoramiento.

Pedazo de Juan Antonio, otra vez me empujas a escribir. ¡Bendito loco! Ojalá aprenda algo de esto. Bueno, al menos me siento muy bien desfogando mis locos pensamientos, que gracias a este blog se inmortalizarán.

¡Qué pena! Jade ha cautivado mis sentidos a pesar que nunca deja de hablarme de su "feliz" enamorado. !Qué caprichoso es a veces el destino!. Aunque en situaciones como la mía, la responsabilidad absoluta le corresponde al juguetón de Cupido, quien al parecer anda, últimamente, medio cegatón y no da pie en bola con sus flechadas. Sin embargo, tengo como punto a mi favor, percibir - como buen sabueso - el desfallecimiento paulatino de su relación  a causa de la abrumadura  rutina y los terribilísimos celos del inseguro enamorado (tema clásico del ocaso de las relaciones). Este aroma necrófito me vuelve más imbecilado que nunca, perdón embelesado; aunque claro, quiera la Luna no me llegue a enamorar de Jade, porque allí sí que pierdo.

Analizando la relación - amical, no se piense otra cosa -  que llevo con Jade, me doy cuenta que nuestros gustos son abismalmente opuestos. Mientras yo me excito con pasión desenfrenada al mirar una  peli histórica, épica, violenta o salvaje, ella se emociona cuando tiene al frente alguno de esos dulces y tiernos ratoncitos, perritos y otros animalitos más, personajes inmortales de la saga  de Walt Disney. Si empiezo a hablar de actualidad o del raro origen psicoanalítico de los hombres lobo, ella muestra su somnoliento rostro de aburrimiento y me pregunta: "¿ya terminaste, Sebas?". Sin embargo, prefiere hablarme sobre las aventuras de cuantos animalitos cría: su perrito, su gatito, el pajarito. !Vaya sí tenemos diferencias! Si yo tomo agua mineral ella come grasa y calorías; si se molesta, yo me río, y si yo me molesto es porque ella ríe. A veces me pregunto si lo hará a propósito. A pesar de todas las diferencias existenciales y absurdas que tenemos, prefiero vivir embelesado - al menos en este tiempo - por Jade; además, así me pongo a salvo de tantas lobas acosadoras que caminan por el jardín dispuestas a colocar en mi manos el "cuerpo" del  pecado. Honestamente, disfruto mucho de este estado de embelasamiento, pues aunque parezca mentira, así embelesado como estoy, encuentro una paz interior media cucufata.

Sebastián Embelesado 1

Sebastián, sí, así me llaman. Empiezo a escribir a causa de un pavo llamado Juan Antonio que cree que ha encontrado en mí a un tío interesante, estrambótico y lunático lupino, que puede contar muchas historias chimbotanas, él alucina que tengo un gran potencial: eso me hace sentir un poco importante, sólo un poco. Convenció a mis licántropos pensamientos para escribir en un blog de Chimbote metiéndome un chamullo maldito que el mismísimo Zeus le partiría el culo con un rayo por espeso pero que al fin y al cabo me interesó. Sé que a lo mejor no les importa esta tonta explicación, pero será mejor que la sepan antes de lanzar cualquier torpe crítica y hacerles saber estimados lectores que yo escribo bajo presión, bajo mucha presión…jaja…

Sí, sí, soy José Sebastián, pero todos me llaman Sebastián, que más da, y ahora ando medio confundido. Estoy confundido. ¿Así dicen todos no? Así pues dicen cuando no saben qué es lo que se siente realmente por alguien cuando te empieza más que a gustar. Esta terrible confusión, esta causa extraña que electrocuta mi alma, enciende mis suspiros como llamarada, me hace aullar como un lobo loco durante mis tristes soledades de luna llena, desbarata mis testosteronas misma explosión termonuclear y me hace sentir tan pero tan bien, tiene por nombre Jade.

Vástago de Lujuria

Soy el destroza corazones,
el fruto de la infidelidad,
el corruptor de pasiones,
amante de la virilidad.

Soy el que se ríe del desamor,
hijo falso de Afrodita,
el grito del dolor traidor,
el llanto de las más bonitas.

Soy el amante del orgasmo,
la causa de la depresión,
eyaculador de espasmos,
el rey de la penetración.

Soy la escoria de maldiciones,
hacedor de sufrimiento ajeno,
dios de sexo y desviaciones,
partidor del amor en su seno.